Cultura, amor y política: descolonizar para democratizar

Actividad sobre cultura y democracia reúne centenas de participantes y apunta perspectivas para la Cultura Viva Comunitaria latinoamericana.

La Paz – 20 de mayo de 2013

Imagem: Cultura de Red

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Quien esperaba una de aquellas actividades políticas convencionales poco entusiasmantes y previsibles, se sorprendió esta mañana en el auditorio de la Fundación Banco Nacional de Bolivia. Frente a un público numeroso, el debate sobre Cultura Viva Comunitaria y Democracia inició con un ritual a la Pachamama en el que, de acuerdo con la tradición andina, se pidió protección y se agradeció por el encuentro de cuerpos y visiones que es el I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. “Vinimos a este congreso porque ya estamos dispuestos a escribir nosotros mismos nuestra historia”, exclamó el mexicano Enrique Cisneros al terminar la poesía que dedicó al evento.

La perspectiva de Cultura Viva Comunitaria se inspira en el programa Cultura Viva – idealizado por Célio Turino – que reconoció, potencializó y facilitó la articulación de iniciativas culturales populares en Brasil. Sin embargo, de acuerdo con Turino, esa idea no surgió en Brasil, sino antes. “Estamos en una caravana de más de 500 años para llegar aquí”, indicó Iván Nogales, principal organizador del Congreso. “Movimientos anarquistas, socialistas, indígenas, todas las vanguardias posibles, inclusive los compañeros de las grandes revoluciones del siglo pasado son también antecedentes que posibilitaron nuestra llegada aquí”, complementó.

La activista cultural argentina Inés Sanguinetti, de la organización Crear Vale La Pena, contó un poco sobre la génesis descentralizada de la articulación latinoamericana en torno de este tema. En el Fórum Social Mundial de Belém de 2009, agentes culturales de siete países del continente se encontraron y eligieron el Programa Cultura Viva como base para la acción colectiva. “Dijimos a los brasileños, sí, ustedes van a liderar, nosotros vamos junto en esta propuesta, pero dejen de ser un continente”, provocó. Ese grupo se conoció por “viajes sinérgicas”, circulando en encuentros por diversos países, superando el extrañamiento inicial del individualismo predominante de nuestra sociedad para llegar al encuentro con el otro e intercambiar visiones y experiencias. “Nos sentimos por primera vez latinoamericanos”, reveló. Ella sugirió a los dirigentes que ocupan cargos públicos presentes en el evento que hagan “viajes sinérgicos”, que se dispongan a aprender con los otros.

Descolonizar el cuerpo y el continente

En consonancia con el clima irreverente, Nogales llevó al escenario un tablero blanco y dibujó un triángulo para representar la estructura jerárquica a que fuimos sometidos, la dominación de unos sobre otros instaurada por la colonización. Según él los españoles transfirieron la colonia que traían en sus cuerpos, y esa colonización se infiltró en todo, en todas las esferas: trabajo, familia, comunidad y lo mas profundo, el cuerpo. Todo lo que viene del cuerpo fue subestimado, dejado de lado, colonizado. Por esto, la razón está sobretodo en nuestro sistema, siendo el cerebro el dictador permanente de nuestro cuerpo. Debemos desestructurar esa forma de dominación y descolonizar nuestros cuerpos. Asi volveremos a vivir en una gran comunidad, construiremos una gran democracia – principalmente en nuestros cuerpos. Pero eso sólo pude ser hecho colectivamente. Por eso la necesidad de articular diferentes esferas – individual, comunitaria e institucional – para hacer una gran revolución que descolonize nuestros cuerpos y descolonize nuestra sociedad.

Un ejemplo concreto de experiencia transformadora es el proceso por el cual pasó Medellín. La ciudad, conocida por la extrema violencia urbana que vivió en la década de 1990, hoy es ejemplo de cómo las política culturales pueden contribuir al desarrollo social, a depender del planeamiento político, del diálogo con la comunidad y, evidentemente, del presupuesto destinado al sector. Jorge Melquizo, ex-secretario de Cultura Ciudadana de Medellín, compartió la experiencia de su ciudad y apuntó la necesidad de articularnos para difundir cada vez más ese tipo de iniciativa. Su explicación fue interrumpida por la llegada de una caravana argentina, la última que faltaba por llegar al congreso – el bus estaba preso en los bloqueos que están marcando las protestas de la Central Obrera Boliviana (COB) en el país. Eduardo Balán, coordenador de la productora comunitaria Culebrón Timbal, fue cargado en brazos hasta el escenario. “No hubo ninguna dificultad de orden natural que no tuvimos que enfrentar, sin hablar de las económicas y las políticas”, dijo. La caravana demoró siete días en ir de Buenos Aires a La Paz – es fácil entender porque sus integrantes ocuparon el palco con éxtasis, saltando y cantando.

La revolución se hace con amor

Otras varias irreverencias permearon la actividad – payasos que interactuaban con los debatedores y el público, dinámicas lúdicas con el público, músicas inspiradores (como Latinoamérica, del dueto de Puerto Rico Calle 13, y la música hecha especialmente para el congreso por Carlos Villegas) y muchos, muchos abrazos. Esta dinámica relajada demuestra la iniciativa de mezclar amor, cultura y política, pues como dice Inés Sanguiletti, “tanto en el amor como en la política la meta es experimentar las diferencias”. No obstante, la activista argentina también resalto la importancia de sacar propuestas concretas de cada actividad que se realice en el congreso.

Los participantes pudieron vislumbrar el potencial de la integración cultural latinoamericana. Es una cuestión de voluntad, de querer ver al otro, de reconocer nuestras identidades y asumir nuestro papel transformador en el mundo. Pues como resumió Nogales, “nosotros, actores políticos culturales, que mostramos nuestras caravanas de alegría y de abrazos, ocupamos el Estado e interactuamos con la comunidad, somos nosotros mismos la revolución del siglo XXI”.

Este texto es una contribución para la Comunicación Compartida del I Congreso Latino Americano de Cultura Viva Comunitaria producido por Michele Torinelli, comunicadora e integrante del Colectivo Soylocoporti. Traducido por Diana Gómez, integrante del colectivo El Eje: C.C. La iniciativa consiste en entender la comunicación como acción política y no sólo como una canal de circulación de la información. Se trata de un proceso de interpretación de la realidad desarrollado colaborativamente y que se contrapone a la lógica competitiva de los medios masivos de comunicación. Para saber más ver: www.congresoculturavivacomunitaria.org/

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