16 – Feminismo comunitario

CIRCULO DE VISION 16: FEMINISMO COMUNITARIO

“La cultura es más que un evento, La Comunidad es Revolución”

Manifiesto del Feminismo y Cultura Comunitaria

Mesa organizada por: Asamblea de Feminismo Comunitario

 

La cultura es una producción social, material y simbólica de un pueblo  en un determinado territorio. Hoy nuestras culturas se enfrentan al hecho colonial de 1492 que ha plantado la hegemonía de la cultura occidental como modelo, con el fin de oprimirnos para explotarnos y apropiarse y explotar nuestros recursos naturales.

Nosotras remarcamos hoy que la cultura la producimos, hombres y mujeres de los pueblos, enfrentando día a día los poderes que pretenden arrebatarnos las acciones cotidianas e históricas  de construir nuestra identidad.

Por eso queremos plantear en este evento que la cultura no puede reducirse a una política pública de espectáculos, eventos, ni siquiera a los mínimos financiamientos que se les arrebata a los Gobiernos y Estados, es,  para nosotras el desafío  de construir la sociedad en la que queremos vivir, más allá de las leyes y las normas, que sirven, pero no hacen transformaciones ni construyen realidad.

Durante las dictaduras en América Latina, la cultura popular, el teatro, la educación popular fueron instrumentos de lucha revolucionaria, desde la lucha de clases, desde el tránsito de la conciencia en sí a la conciencia para sí. Hemos militado en lo popular y desde ahí hemos creado metodología y herramientas, hemos reivindicado la participación y la construcción colectiva como acto revolucionario, como atentado contra el capitalismo. El capitalismo no ha sido derrotado, existen aun las clases, por eso hoy rescatamos esta memoria, reconociendo su sesgo economicista que no  reconocía las opresiones patriarcales coloniales, no reconocía las subjetividades, pero fue nuestro espacio de lucha. En la década de los 90 el neoliberalismo cooptó también lo popular, lo reciclo, lo institucionalizó y nos lo devolvió  despolitizado, mutilado. Hoy corremos el mismo riesgo, el sistema patriarcal, capitalista, racista, colonial puede reciclar lo comunitario, despolitizarlo y devolverlo como moda a la que apostemos sin críticas. Entonces  es responsabilidad política preguntarnos ¿Qué es cultura viva comunitaria? ¿Por qué nos sentimos convocadas y convocados a un encuentro comunitario? ¿Qué es para nosotras y nosotros  la comunidad? Denunciamos el riesgo de las que las ONGs, las municipalidades y los estados reciclen lo comunitario hoy para disfrazarse.

Por eso nosotras planteamos que no puede tomarse la palabra comunitario como una etiqueta para adornar un evento, creemos imprescindible discutir y apropiarnos de los conceptos de comunidad y comunitario en base a la crítica a las concepciones colonizadoras de comunidad mirar las coyunturas políticas de Abya Yala – Latinoamérica y recuperar la energía creativa y transformadora de los pueblos, estamos construyendo una cultura del buen vivir. Cabe preguntarse si  la comunidad que queremos ¿existe?, o es un reto construirla. Nos afirmamos en el reto, porque queremos construir una comunidad que no transforma las diferencias biológicas, el sexo, el color de piel, la edad, en opresiones y jerarquías sociales. Por lo tanto la comunidad y lo comunitario es para nosotras una categoría epistemológica y política, es una alternativa al individualismo que recupera la memoria ancestral, y proyecta nuestros pueblos y nuestras sociedades hacia el cambio social y la construcción de nuestra utopía.

Así como las mujeres estamos cuestionando las políticas culturales estamos luchando por no reproducir lógicas masculinas y patriarcales dentro de nuestras organizaciones y desde ahí planteamos nuevas formas de organización desde un cuestionamiento feminista de la cultura patriarcal.

Nos reafirmamos en la construcción de la cultura comunitaria que parta desde la autonomía de nuestros cuerpos desde nuestros ciclos naturales, para transgredir los roles impuestos, para recuperar los espacios negados a las mujeres y seguir propiciando nuestra creatividad y aporte para hacer realidad la utopía.

Queremos una cultura comunitaria donde hombres y mujeres puedan tocar tambores, puedan vestirse como quieran, amen a quien quieran, como quieran, a cuant@s quieran, donde hombres y mujeres críen a las niñas y los niños, donde compartamos la responsabilidad política con la vida.

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