Del sueño a la memoria: Congreso invade las calles de La Paz

Con cerca de dos mil personas, delegaciones latinoamericanas toman las calles de La Paz con asaltos poéticos

Traducción: Lídia Amorim (lidia_amorim@hotmail.com)

Esténcil que marcó los muros de El Alto a La Paz con Cultura Viva Comunitaria. Imagen: Michele Torinelli.

Esténcil que marcó los muros de El Alto a La Paz con Cultura Viva Comunitaria. Imagen: Michele Torinelli.

Con el lema: “tomar el cielo por asalto”, la primera actividad pública del l Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria subió hasta Ciudad Satélite, en El Alto, con mucha música, color y alegría. En las palabras de Iván Nogales, coordinador del Congreso, “vamos re-significar el término asalto, en lugar de sacar, vamos devolver a la ciudad, a la población y a América Latina el derecho del vivir bien, del arte, del sueño y de la alegría. Transitando por las poéticas del sueño, de la rebeldía, de la muerte, de la memoria y del cuerpo”.

Los asaltos poéticos que marcaron el primer día del Congreso tuvieron como punto de partida El Alto, ciudad satélite de La Paz. “El Alto es en donde nació la Bolivia contemporánea y el Estado Plurinacional”, dijo Iván Nogales para personas de diversos países del continente – la Patria Grande de Bolívar. Nogales es fundador de COMPA – Comunidad de Productores en Artes, organización de El Alto en gran parte responsable por la realización del encuentro.

Grupos de teatro, músicos, poetas, activistas entre otros tipos de “artesanos de la cultura”, participaron del cortejo y de la intervención urbana colectiva que, por medio de diversos asaltos poéticos, hizo el camino de El Alto a La Paz. La elección de la ruta dialoga con el proceso histórico en el que está contextualizada la ciudad: “Inicialmente marcada por el preconcepto sobre la población indígena que la fundó, El Alto se mostró guerrera y escribió su propia historia, transfigurando el cuerpo herido golpeado, cabizbajo, en un lugar altivo, en el que hoy en día la población puede sentirse orgullosa de sus tradiciones de la cultura andina”, cuenta Nogales.

El Alto rebelde

La fotógrafa boliviana Andrea (“pero todos me conocen como China”, habló jalando los ojitos con los dedos), en un bus repleto de participantes del evento que se dirigían al asalto poético – peruanos y algunos otros latinoamericanos de metiche – comparó El Alto con La Paz, en donde vive. La capital boliviana está en un hueco – es un volcán extinto; ya El Alto, como el nombre lo dice, está en las alturas, y tiene una vista privilegiada de La Paz. China cree que eso contribuye para definir el carácter de las personas, que serían más expansivas en la ciudad satélite. Otra característica seria que los alteños (como son llamados los que nacen en El Alto) tienen orgullo de su ciudad y son conscientes de su lugar en el mundo – tanto que las iniciativas culturales comunitarias son más activas en El Alto que en la capital.

Pero eso parece ser algo reciente. Nogales contó que hace poco los alteños tenían vergüenza de su condición, eran indios y sucios. Los cambios pasados en el país encuentran aliento en esa ciudad, que hoy vive una atmosfera de lucha – en medio a tantas desigualdades que necesitan ser superadas. Tratase de una ciudad violenta y carente de políticas publicas (premisa común de la violencia). Entretanto, la postura hoy no es de resignación, pero de dignidad y esperanza, como exaltó Nogales: “Somos El Alto rebelde. El Alto de pie, nunca de rodillas”.

Tomar el cielo por asalto: la ocupación de los espacios públicos por los agentes colectivos

En el primer asalto poético, diversos artistas y colectivos partieron de la sede del COMPA Teatro Trono y tomaron la ciudad satélite. Permeado por la idea de la Poética del Sueño, simbólicamente el trayecto tuvo inicio en este sueño materializado: la propia existencia del teatro, en donde nació la Caravana por la Vida que culminó en la realización del Congreso. A lo largo del trayecto, el cortejo encantó la población alteña con sus tambores, payasos, danzas y personajes, sacando diversas sonrisas hasta la llegada al Multifuncional de la Ceja.

Teniendo como lema la Poética de la Rebeldía, el segundo asalto fue en ese local, en donde diversas barracas traían para la población experiencias comunitarias, entre ellas la del Periódico Huellas (vea online www.huellasbolivia.com). La iniciativa de comunicación local, inicialmente bajo el título de “Cultura en la Altura”, fue creada por un grupo de activistas culturales con el objetivo de divulgar el escenario cultural de la región. Pero con el tiempo, se dieron cuenta de que otras cosas que deberían ser dichas, porque la comunidad pidió que las se hablara de cuestiones que iban más allá de la esfera cultural. Apaza Rodolfo Cruz, actual director del periódico, decidió dedicarse al periodismo e invitó a colegas de diferentes lugares para armar un equipo que se ocupa de cuestiones de interés social. Huellas también tiene un espacio en la TV (canal 51), y creemos que la comunicación no tiene por qué necesariamente ser realizada por los periodistas, el grupo tiene como objetivo crear una radio comunitaria hecha por los jóvenes de la localidad.

Hip hop de El Alto. Imagen: Michele Torinelli.

Hip hop de El Alto. Imagen: Michele Torinelli.

La segunda ronda también incluyó intervenciones poéticas artísticas, malabares, exposición fotográfica y música. Entre los grupos que pasaron por el escenario, los raperos  peruanos del Kilombo comandaron el freestyle y regalaron animación con su beatbox y trajeron su contenido político. Francisco Villela, responsable de los vocales que sirven como base para sus versos, dijo que esta era su primera vez en Bolivia y ha añadido: “Esta reunión es muy importante para las actividades culturales o artísticas repartidas por toda América Latina. Es importante entender nuestra historia como hermanos “. También pasó por el escenario el blues de Re Blues, y el grupo de teatro peruano, Colectivo Imprologia.

Otra pareja se destacó, ya que  muchos sabían las letras de memoria. Le preguntamos a un chico si ellos eran bolivianos, “sí, son aquí de El Alto, son muy buenos, están vendiendo su disco allí”, dijo emocionado. Se llaman Comunidad Huayras. También estaban vendiendo camisetas con temáticas revolucionarias de América Latina y bocadillos vegetales (se pueden encontrar en Facebook: Productora de Comunicación alternativa). Con letras rebeldes, cantan con el rap todo lo que durante mucho tiempo ha sido silenciado – así que tal vez la respuesta es como se muestra. En una escalera detrás del escenario, los residentes se agrupaban para ver el curioso evento que cambió la rutina de la ciudad. Pero aún había mucho por venir.

De las narrativas, transcendencias e incidencias

Allá en el alto, la caravana por la Cultura Viva Comunitaria fue bajando por interminables curvas que desafían la inclinación de los montes del altiplano, coloriendo la ciudad e interactuando con la población. Habían sonidos de tantos países que quedaba difícil identificar las nacionalidades de cada uno. Payasos e intervencionistas sacaban sonrisas hasta de los que quedaron atrapados en el tránsito por culpa de la marcha. Un gran amalgama latinoamericano llegó a La Paz para más un asalto poético, ocupando el espacio público con arte, integración y consciencia política.

La marcha desciende de El Alto a La Paz. Imagen: Michele Torinelli.

La marcha desciende de El Alto a La Paz. Imagen: Michele Torinelli.

El tercero asalto poético fue en el Cementerio General de La Paz, trayendo como fondo la Poética de la Muerte. Si la reflexión sobre la muerte nos provoca más extrañamiento de que reflexionar sobre la vida y eso es porque estamos distantes del conocimiento de la transcendencia que los pueblos originarios viven. La memoria de acciones puntuales, que pueden generar productos o suprimir demandas, no permanece después de esta experiencia material. Permanece la narrativa que se desarrolla a partir de construcciones que no dependen apenas de nuestra incidencia individual en el mundo, y si de una navegación a través del tiempo que entrelaza una tela – no de meras acciones, pero también de intenciones y relaciones que permean la subjetividad de este ser colectivo que no existe si no fuera de sí.

La celebración de la muerte es una afirmación de una vida con significado y propósito. El 3º Asalto Poético de la Cultura Viva Comunitaria visitó el Cementerio General de La Paz, en donde se encuentran los abuelos y abuelas del pueblo paceño y también los mártires y libertadores que enfrentaron las dictaduras militares. Revolucionarios, pobres, exploradores y amigos son y serán, en el fin de la vida, calaveras como todos nosotros. Es la memoria de esas trayectorias escritas después de la muerte, que construye las ruinas que un día servirán de base para un nuevo pensamiento, una nueva relación entre los individuos, grupos, colectivos, redes, pueblos, naciones y especies – que son, en el fin de las cuentas, partes de un mismo organismo planetario, solar y galatico.

En ese sentido, entretanto, hay un claro movimiento contrario a la afirmación de cada modo de ser, que busca profundizar relaciones de dominación al negar la propia existencia de la expresión intrínseca de cada ser vivo: la cultura. La cultura es viva, autofaga y antropófoga, es decir, que se re-crea constantemente a partir de si y del colectivo. De esa interferencia, surgen construcciones más amplias que la individual, representando una cultura viva comunitaria, que expresa una identidad más allá del yo.

El rescate de esta lógica pasa por una disputa constante, en la mesa del bar, en el dialogo entre padres e hijos, pero también en el trabajo, en el posicionamiento delante de la sociedad, en la producción académica, en la formulación y operación de políticas públicas y en la circulación del conocimiento que el derecho a la comunicación permite. Es necesario luchar también por el rescate de espacios a ser re-creados, reciclados, remixados, reprogramados, para que vuelvan a cumplir un papel de transformación social.

Retomada de los espacios públicos

En el cuarto asalto poético, la ex Estación Central de La Paz es tomada por los muchos militantes, artistas y colectivos de cultura. Teniendo como lema la Poética de la Memória, la intención es recuperar este antiguo monumento colectivo, de gran importancia para la ciudad. La ocupación del edificio, abandonado hace más de una década, es reivindicada por movimientos culturales locales para que se vuelva un centro cultural.

Para Iván Nogales, la antigua Estación Central de La Paz es un espacio de memoria colectiva, que es necesario honrar. La ocupación es emblemática porque, abandonada, puede recibir una nueva carga de energía que permita contribuir en un nuevo contexto. Durante años ella hizo circular diferentes personas, cada quien con su visión de mundo. Por eso la reivindicación de que sea un centro cultural en el corazón de un estado plurinacional, en el que las diferencias se complementan. Ahora, es necesario rescatar el papel social de la Estación, para regenerar a memoria y construir las ruinas de su bello futuro de fomento a la cultura viva comunitaria.

Es reafirmada así la importancia de la cultura como algo de concreto, que permita recuperarla y cuidarla. Según el representante del movimiento Estación de las Culturas, “los espacios públicos, queremos abrirlos para el movimiento de los creadores populares”. Los varios agentes latinoamericanos de la cultura viva comunitaria se suman a este esfuerzo, en más una acción simbólica en la búsqueda de una transformación efectiva.

La reinvención del mito

Después de pasar por la Estación, el cortejo, cada vez más amplio, partió a la Plaza de San Francisco, en el centro de La Paz. En la llegada, el encuentro de las Caravanas con las mujeres del Ilu Obá de Min, Punto de Cultura brasileño que se presentaba, saludando los orixás.

La ocupación de las caravanas se realiza con gran emoción – el mito del reencuentro Inkarri se vuelve realidad: 17 nacionalidades que comparten del sentimiento latinoamericano llegan a la histórica Plaza de San Francisco, mostrando la forma que tiene la Cultura Viva Comunitaria de entender el espacio público: lo que tomamos y transformamos, de abajo hacia arriba.

Cultura Viva tomando el centro de La Paz. Imagen: Cultura de Red.

Cultura Viva tomando el centro de La Paz. Imagen: Cultura de Red.

No es por casualidad que el asalto de la poética del cuerpo sea en esa mítica plaza, espacio heroico donde el país se transformó a través de la historia, tanto por las personas que pasaron por ella cuanto por las experiencias vividas y manifestaciones realizadas. Y en ese día es la Cultura Viva Comunitaria que demostró ser el punto fuerte de la transformación social, como dijo Iván Nogales en sus primeras palabras emocionadas, en el principio de la apertura del Congreso. Él mostraba mucha esperanza al oír del Ministro de Culturas, Pablo Groux, que el tercer sábado de cada mayo será declarado oficialmente el “Sábado de la Cultura Viva Comunitaria”. Este es mas un dado que se junta a la sensación que compartimos de que este fue un marco y que de ahí nació un mito.

 

Integración

De Venezuela, Merwill Millán e María Gabriela Parra vislumbraron que ese mito que hoy marcamos es el legado histórico que dejamos hacia atrás hace dos siglos: el de la unión. La  razón de acercarse de este cuerpo unido es sentir nuestra familia latinoamericana, es vivir el ejercicio soberano de esa gran patria latinoamericana: el sentimiento de una articulación fuerte de los países como partes interdependientes, de México a la Patagonia.

Las intervenciones se mezclan con la música, porque el discurso hoy no se comprende si no por medio del festejo, de la alegría y del sentirse vivir. La protesta lúdica es más potente que las dinamitas y eso es, sin duda, un momento histórico en la gestión cultural en Bolivia. Es así que Fernando García, gestor cultural de Cochabamba, llega al último asalto motivado y emocionado: motivado para potencializar la articulación entre todos, con reglas claras y solicitudes certeras al poder público. Con una legislación que permita que esta increíble fuerza que se plasmó durante todo el día pueda capitalizar para una transformación de la sociedad. Porque es importante que existan los mecanismos necesarios, como lo recordó Marcia Rollemberg, Secreária de Ciudadanía y Diversidad Cultural del Ministerio de la Cultura de Brasil, a Pablo Groux:”hace falta una ley que apoye la Cultura Viva Comunitaria”.

Y es que debemos poder transformar la vida sin grandes capitales, con la ilusión de un mejor futuro para todos. Porque contamos con nuestro mejor capital, ese al que Célio Turino, formulador de los Puntos de Cultura en Brasil y dinamizador de la Cultura Viva Comunitaria, nos hizo sentir: nuestras voces, silenciadas durante tantos años.

Las distintas personalidades que compartieron el escenario se diluyen entre los sonidos venidos de todo el continente. La voz de brasileños, argentinos, costarricenses, bolivianos, peruanos, chilenos… hablan el mismo idioma con el que Beatriz Moreira, de Brasil, nos habla: esta es una oportunidad única para todas las personas que hoy están aquí, y para las que no están, de compartir esperanzas e ilusiones y, sobretodo, acciones articuladas.

Ese texto es una contribución para la Comunicación compartida del I Congreso Latino-Americano de Cultura Viva Comunitaria y fue producido por Alexandre Silva (Ponto de Cultura Imagens do Povo), Daniel Cotillas (proyecto mARTadero), Lil Fredes (Telartes), Luciana Lima (pesquisadora e militante do Cultura Viva), Maitê Freitas (Pontão de Cultura do Instituto Pólis), Michele Torinelli (Coletivo Soylocoporti) e Phillipe Trindade (Soylocoporti). La iniciativa consiste en el entendimiento de la comunicación como acción política y no apenas como canal de circulación de informaciones. Es un proceso de interpretación de la realidad desarrollado colaborativamente en contraposición a la lógica competitiva de la media de masas. Para saber más, accede: www.congresoculturavivacomunitaria.org/

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